Nunca me ha gustado ser controversial y por lo tanto por muchos años he tratado de nunca hablar sobre el tema de las vacunas con otras mamás que posiblemente tengan ideas diferentes a las mías, no porque creo que yo tengo la razón sino por miedo a ser juzgada o malinterpretada, pero el día de hoy me armé de valor y quiero compartir mi opinión contigo, de mamá a mamá sobre las vacunas.

 

Hace ya casi 4 años me convertí en mamá, y por primera vez tuve que enfrentar la decisión sobre vacunar o no a mi bebé. En la sala de parto decidí que no lo vacunaran, no porque me opusiera a la medicina, sino por oponerme al dolor que podría causarle a mi recién nacido. Al final de cuentas ¿no todas queremos proteger a nuestros hijos? Por otra parte, el hecho de que las enfermeras trataran de persuadirme y convencerme para ponersela me pareció una ofensa personal ya que nunca he tenido relaciones sexuales con otra persona que no sea mi esposo, no tengo ningún tatuaje y por nada del mundo me inyectaría heroína o cualquier otra substancia que dañe mi cuerpo. En ese momento pensé ¿pues qué tipo de mamá creen que soy estas enfermeras?

Después, cuando empezamos a ir con el pediatra empezamos a vacunar a Asher con la única condición de que sólo le pondríamos las vacunas necesarias. Por necesario me refiero a las vacunas que como niña yo recibí, como el sarampión, la poliomelitis, rubeole, tétanos, etc., y evitar las vacunas que desde mi punto de vista debilitan la inmunidad del cuerpo como lo es la vacuna antigripal. En un abrir y cerrar de ojos Asher se puso al corriente con todas las vacunas y vivimos felices para siempre hasta que llegó Zoey a la familia.

Veintidos meses después Zoey hizo su aparición e igual que a Asher, no permití que la vacunaran contra la hepatitis B para darle la bienvenida a este mundo. Las visitas fueron escasas en sus primeros meses de vida porque no contábamos con seguro médico y no le puse mucho interés a sus vacunas. Además, yo estaba yendo a la escuela casi todos los días y no tenía el tiempo para cuidar a mi bebé en caso de que tuviera efectos secundarios días después de recibir las vacunas. Por una parte me sentía como una mamá “savvy” porque mi hija no había sido vacunada pero por otra parte también quería ponerla al corriente por si las moscas. Todo marchaba a la perfección, hasta que a Zoey alcanzó una temperatura de 103 F lo que equivale a 39.44 C por 2 días consecutivos, su semblante y personalidad no eran lo mismo y me dije: “Si la fiebre continua un día más tendré que llevarla al doctor.” Al tercer día ella amaneció igual de enferma, esperé todo el día para ver si mejoraba y al caer la noche no quería ver más a mi niña sufrir y decidí llevarla al hospital. En el hospital me preguntaron sobre sus vacunas, si las llevaba al corriente y con toda la vergüenza del mundo le dije al doctor que no y pensé que era el fin de la conversación pero el insistió y me preguntó por qué no las tenía y le dije que por miedo a que tuviera efectos secundarios mientras yo estaba en la escuela, que en realidad era una de mis mayores preocupaciones porque mis variaban según los niños durmieran en las noches, cuando yo ocupaba el tiempo para hacer tareas y estudiar.

El doctor no tuvo otra alternativa más que hacerle todo tipo de análisis a Zoey para saber qué era lo que tenía y así descrtar cualquier enfermedad, ya que a estas alturas cabía la posibilidad de que ella pudiera tener cualquier enfermedad .Esa noche no sólo presencié cómo torturaban a mi hija por mi propia negligencia sino que también me propuse que si salía todo bien la pondría al corriente con todas sus vacunas.

Cargando a Zoey mientras le hacen estudios

Hace unos meses por fin encontramos una pediatra cerca de nuestra nueva casa y en su primer visita Zoey recibió 5 vacunas  :( Fue triste y doloroso, pero como dicen, es mejor prevenir que lamentar y mi conciencia como mamá está mucho más tranquila. Las enfermedades son reales, y muchas de ellas han sido completamente erradicadas en el hemisferio occidental y me pregunto: ¿Por qué empeñarnos en traerlas de regreso?

Y si aún no estás convencida sobre el beneficio de las vacunas, me gustaría preguntarte algo hipoteticamente hablando ¿Llevarías a tus hijos a Africa sin antes haberlos vacunado? Pi’ensalo y conversemos, quiero saber tu opinión.

 

Danielly Lara de Azevedo

Founder, CEO, and Editor in Chief at Un dulce hogar
Danielly es la fundadora de una editorial electrónica que provee consejos e información para mamás de habla hispana tanto en los Estados Unidos como en Latinoamérica. Nombrada una de las 100 Top Blogueras de 2013, Danielly se encarga de crear estrategias para compañías que están interesadas en incursionar en el mercado latino. Además, colabora regularmente en diferentes blogs como Latinmom.me y BabyCenter en español.

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